Síndrome de ovario poliquístico y su potencial asociación con trastorno bipolar en pacientes con trastorno del comportamiento alimentario

Maritza Rodríguez Guarín, Juanita Gempeler Rueda, Verónica Pérez Muñoz y Oscar Ribero Salazar

15 abril de 2017 - Producción cientifica - Evento científico

La exploración del síndrome de ovario poliquístico (SOP) en mujeres con trastorno del comportamiento alimentario (TCA) es infrecuente, y particularmente su asociación con el trastorno bipolar (TB) ha sido poco estudiada. El propósito de este estudio fue evaluar la prevalencia de SOP en mujeres con TCA, y analizar su potencial asociación con TB. Participaron 388 pacientes de entre 14 y 61 a˜nos de edad (88 con SOP y 300 sin SOP). Se realizó ultrasonido pélvico, examen físico y de laboratorio. Se aplicaron análisis bivariados entre SOP, TB y otras variables, como son: comorbilidades psiquiátricas, índice de masa corporal y tipo de TCA. Se construyó un modelo de asociación. Las prevalencias de SOP y de TB en la muestra fueron 22.7 y 13.1%, respectivamente. Las variables asociadas con SOP fueron TB tipo II, sobrepeso u obesidad, y presentar un TCA con atracones y/o purgas. Controlando por obesidad y subtipos bulímicos de TCA, las pacientes con SOP tienen 5.8 veces mayor riesgo de presentar TB tipo II (OR = 5.85, IC 95% = 2.9-11.6). La comorbilidad entre estas tres patologías es frecuente, por lo que su exploración y manejo deben ser considerados.

 

El síndrome de ovario poliquístico (SOP) es un trastorno endocrino que afecta a una de cada cinco mujeres en edad fértil, con manifestaciones psicológicas, metabólicas y reproductivas, por lo que tiene un impacto negativo en la salud física y mental. Se caracteriza por hiperandrogenismo, ovarios poliquísticos y oligomenorrea o amenorrea.

La resistencia a la insulina o la hiperinsulinemia son condiciones comunes en las mujeres con SOP, pero no siempre lo acompañan. Asimismo, el síndrome metabólico asociado a sobrepeso u obesidad también es más frecuente en mujeres con SOP (Azziz et al., 2004; El Hayek, Bitar, Hamdar, Mirza y Daoud, 2016; Goodarzi, Dumesic, Chazenbalk y Azziz, 2011; Hussain et al., 2015; Kousta, Tolis y Franks, 2005; Kyrou, Weickert y Randeva, 2015; Sirmans y Pate, 2014).

En general, las estimaciones de la prevalencia de SOP varían dependiendo de la clasificación diagnóstica empleada, los aspectos étnicos y el tipo de muestra explorada, ya sea clínica o comunitaria (Azziz, 2006; Dumesic et al., 2015; Sirmans y Pate, 2014). Si se aplican los criterios del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (INS-EU) (Zawadski y Dunaif, 1992), la prevalencia de SOP se ubica en el 4-10%, pero si se emplean los criterios del Consenso de Rotterdam (Rotterdam ESHRE/ASRM, 2004), que son más amplios, la prevalencia puede duplicarse (Azziz, 2006). Por ejemplo, en mujeres australianas, March et al. (2010) reportan que, al aplicar los criterios del INS-EU, la prevalencia fue 8.7 ± 2%; pero si se usaban los del Consenso de Rotterdam, aumentaba a 11.9 ± 2.4%. 

Existe evidencia acerca de la alta frecuencia de psicopatología en mujeres con SOP, quienes tienen un mayor riesgo de presentar depresión, ansiedad, trastornos del comportamiento alimentario (TCA) y disfunciones sexuales que las mujeres sin SOP (Blay, Aguiar y Passos, 2016; Månsson et al., 2008). Además, a lo largo de sus vidas, los intentos de suicidio así como el uso de antidepresivos y/o de ansiolíticos también parecen ser más frecuentes (Bishop, Basch y Futterweitt, 2009; Farrell y Antoni, 2011; Himelein & Thatcher, 2006; Hollinrake, Abreu, Maifeld, van Voorhis y Dokras, 2007; Hung et al., 2014; Kerchner, Lester, Stuart y Dokras, 2009; Krepula, Bidzinska-Speichert, Lenarcik y Tworowska-Bardzi´nska, 2012; Livadas et al., 2011; Månsson et al., 2008; Rassi et al., 2010; Scaruffi et al., 2014). Aunque pocos estudios se han ocupado de explorar la prevalencia de trastorno bipolar (TB) en mujeres con SOP, el consenso indica que estas tienen un mayor riesgo de presentar TB (Cesta et al., 2016; Davari-Tanha, Hosseini, Ghajarzadeh y Noorbala, 2014; Hung et al., 2014; Hussain et al., 2015; Rassi et al., 2010). Hussain et al., por ejemplo, encontraron diferencias significativas en la prevalencia de TB entre mujeres con SOP (2.7-11.1%) vs. mujeres control sanas (0%); sin embargo, Hung et al. no encontraron diferencias en la prevalencia de TB entre ambos grupos.

Por otra parte, estudios que han explorado la asociación entre SOP y TCA, especialmente bulimia nerviosa (BN), reportan que las pacientes con SOP parecen tener más razones para estar insatisfechas con su imagen corporal, dada su mayor tendencia al sobrepeso u obesidad, al acné, y demás manifestaciones del hiperandrogenismo, por lo que pueden incurrir en conductas extremas de cambio corporal, como la dieta restrictiva, lo que favorecerá la aparición de conductas bulímicas (Annagür, Kerimoglu, Tazegül, Gündüz y Genc¸oglu, 2015; Jahanfar, Eden y Nguyent, 1995; Jahanfar, Maleki y Mosavi, 2005; McCluskey, Evans, Lacey, Pearce y Jacobs, 1991; McCluskey, Lacey y Pearce, 1992; Michelmore, Balen y Dunger, 2001; Morgan, McCluskey, Brunton y Lacey, 2002; Morgan, Scholtz, Lacey y Conway, 2008; Raphael et al., 1995). Además, la secreción reducida de colecistoquinina ----el péptido de la saciedad---- puede causar una regulación anormal del apetito y facilitar la aparición de atracones (Hirschberg, Naessen, Stridsberg,Byström y Holte, 2004). 

McCluskey et al. (1991) encontraron que de 153 mujeres con SOP estudiadas, una tercera parte cumplía con los criterios diagnósticos para TCA, de las que 6.0% tenían BN; mientras que Annagür et al. identificaron una prevalencia del 6.8% de trastorno por atracón (TPA). En un grupo de 80 mujeres con hirsutismo (síntoma de hiperandrogenismo), Morgan et al. encontraron que 85.0% tenían SOP y 36.3% presentaban un TCA y, de estas últimas, todas tenían SOP. Otros estudios han revelado que no solamente la prevalencia de TCA en mujeres con SOP es alta, sino que también las mujeres con TCA, especialmente con BN, son más propensas a tener SOP. Incluso, se ha descrito que la resolución de los síntomas alimentarios se acompaña de  normalización de la morfología ovárica (Raphael et al., 1995). Pero, en contraste con los hallazgos mencionados, Michelmore et al. no observaron una recuencia mayor de síntomas alimentarios en mujeres con SOP vs. sin SOP.

Ahora, con lo que respecta a las pacientes con TCA, estas suelen presentar alteraciones en su ciclo menstrual. Entre 66.0 y 84.0% de aquellas con anorexia nerviosa (AN) tienen amenorrea y 6.0-11.0% reportan oligomenorrea; mientras que en pacientes con BN, la amenorrea está presente en 7.0-40.0% de los casos, y la oligomenorrea en 36.0-64.0%. Los predictores de amenorrea en mujeres con TCA son el peso bajo para la talla, el ejercicio excesivo y el SOP (Kimmel, Ferguson, Zerwas, Bulik y Meltzer-Brody, 2016). Aunque el bajo peso es la razón más frecuente para explicar la amenorrea o las irregularidades del ciclo menstrual, con frecuencia estas preceden a la pérdida de peso y a la realización de dietas extremas, o persisten después de la renutrición.

Sin embargo, por tratarse mayormente de mujeres adolescentes o jóvenes, se tiende a subestimar la importancia de explorar las causas de la disfunción ovárica, y una de ellas puede ser el SOP (Nair et al., 2012). Finalmente, la coocurrencia entre TCA y TB ha sido explorada por algunos autores. La mayoría de los estudios sobre prevalencia indagan la presencia de TCA en personas con TB, y son muchos menos los que hacen la exploración inversa: estimar la prevalencia de TB entre pacientes con TCA. Sin embargo, como han se˜nalado diversos autores, la relevancia de esta asociación no solo está en la alta coocurrencia, sino en las implicaciones terapéuticas, especialmente en cuanto a la elección de los fármacos apropiados (Campos, Angst, Cordas y Moreno, 2011; Fornaro et al., 2010; Jiang, Kenna y Rasgon, 2009; Kemp et al., 2010; Klipstein y Goldberg, 2006; Lunde, Fasmer, Akiskal, Akiskal y Oedegaard, 2009; McElroy, Kotwal y Keck, 2006; McElroy, Kotwal, Keck y Akiskal, 2005; McIntyre, Mancini, McCann, Srinivasan y Kennedy, 2005; Rodríguez, 2006; Seixas et al., 2012; Tseng, Chang, Chen, Liao y Chen, 2016; Wildes, Marcus y Fagiolini, 2007). Recientemente, un estudio con genoma ampliado examinó la asociación entre estos dos tipos de patologías (Liu, Bipolar Genome Study, Kelsoe y Greenwood, 2016), indagando la comorbilidad de TCA como un potencial subfenotipo del TB, para identificar variaciones genéticas que sean comunes y únicas para ambos trastornos.

Los hallazgos confirmatorios de la región SOX2-OT, involucrada en mecanismos de neurodesarrollo y neuroprotección, son bastante sugestivos, aunque el tama˜no de la muestra ----aún modesto---- es una limitación. Si bien las posibles asociaciones entre SOP y TCA, SOP y TB, y TB y TCA han sido estudiadas por separado, al entender de los autores del presente estudio, a la fecha no se ha explorado la asociación entre SOP y TB entre mujeres con TCA. Por tanto, el objetivo del presente estudio fue explorar la prevalencia de TB en mujeres con TCA (con SOP y sin SOP), y su potencial asociación con otras patologías del espectro afectivo-ansioso-impulsivo. Esto bajo el supuesto de que la identificación de estas comorbilidades es crucial para atender más integralmente las necesidades de estas pacientes, quienes requieren además del control de sus síntomas alimentarios, estabilización del ánimo, así como mejora de su condición metabólica y hormonal.

Para leer el documento completo haz clic en el botón descargarDescargar

Suscríbete a nuestras publicaciones

Suscríbete y recibe las últimas publicaciones en tu correo electrónico.

Suscribirse