Aversión a los alimentos en la infancia: ¿fobia, obsesión o trastornos del comportamiento alimentario no especificado?

Juanita Gempeler Rueda, Maritza Rodríguez Guarín, Francisco Muñoz, Verónica Pérez Muñoz

2008 - Producción cientifica - Evento científico

Desde la niñez, la disposición a probar nuevos alimentos es influida por el ejemplo dado por los padres, los familiares y los compañeros (1-3). Adicionalmente, el número de exposiciones a  comidas nuevas ejerce predominio en los gustos y las aversiones del niño, al igual que el contexto social y los refuerzos positivos o negativos luego de consumir cierto tipo de comidas (4-6).

Si bien la tendencia a rechazar alimentos nuevos se considera parte del proceso de desarrollo y una manifestación normal de los niños alrededor de los dos años de edad, su persistencia en la infancia, adolescencia y adultez es patológica y produce consecuencias sociales e incluso nutricionales graves (7).

Son varios los términos usados para describir ciertas conductas anómalas ligadas con el comportamiento alimentario en la infancia: el rechazo a probar alimentos nuevos ha sido señalado como neofobia alimentaria; el no ingerir alimentos por el temor a ahogarse, como fagofobia o dipsofobia; el dejar de comer por una causa afectiva subyacente, como trastorno emocional de evitación a la comida, y el rechazo a la comida como parte de una actitud negativista hacia todos los aspectos de la vida, síndrome de rechazo generalizado.

Adicionalmente, estos comportamientos no se encuentran tipificados como categorías específicas en la nosología psiquiátrica actual, lo que induce a confusión en el momento de especificar si un síntoma asociado con el consumo de alimentos es o no parte de un trastorno de la alimentación o corresponde a un síndrome diferente. La expresión pediatric feeding disorders o trastornos de la ingesta alimentaria de la infancia o la niñez se ha definido como el rechazo parcial o total a comer o beber una cantidad suficiente y variada de alimentos para manteneruna nutrición apropiada.

El DSM-IV lo incluye junto a la pica y la rumiación de alimentos, cuando no es secundaria a una enfermedad digestiva o a otra enfermedad médica o debida a la no disponibilidad de alimentos. Su inicio suele ser anterior a los seis años de edad y acompañarse de pérdida de peso o dificultad significativa para lograr aumentos de peso durante por lo menos un mes (8).

Al excluir a los niños que presentan limitaciones motoras para deglutir, reflujo gastrointestinal y otras patologías médicas, los trastornos alimentarios en los niños suelen presentarse con conductas como guardar sin deglutir la comida en la boca por largos períodos, escupir los alimentos, remasticar y regurgitar la comida (rumiación), ingerir sustancias no nutritivas (pica), estreñimiento, dolor abdominal recurrente sin aparente causa orgánica, alta selectividad o aversión fóbica a ciertos alimentos por su textura, color o sabor (9). 

Se presentan en una amplia gama de patologías psiquiátricas y del desarrollo, dentro de las cuales está el espectro del autismo, las disarmonías del desarrollo, las psicosis infantiles, así como la manifestación sintomática de un trastorno obsesivo, fóbico o del comportamiento alimentario de aparición temprana.

Si bien se ha descrito que las patologías de la alimentación en la niñez conducen a afectaciones serias del crecimiento y del desarrollo, ligados al deterioro de las condiciones nutricionales, muy poco se sabe acerca del comportamiento a largo plazo de estas alteraciones y su papel prodrómico en los trastornos de la conducta alimentaria (TCA).

En la literatura médica disponible tampoco se encuentra suficiente ilustración acerca de la  fenomenología, en términos de semejanzas, diferencias, curso y significado del síntoma. En el presente artículo se presenta una serie de casos de 15 pacientes entre los 7 y los 21 años de edad que consultaron el Programa Trastornos de la Alimentación y Desórdenes Relacionados-Equilibrio,en quienes las alteraciones en el acto de comer parecían diferentes a las típicamente descritas en los pacientes con anorexia o bulimia nerviosa.

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